Pájaros y no tanto

Pájaros y no tanto.
Un concierto con más licencia que poética.

Un apunte sobre "Pájaros", recital de Juanita Fernández, el jueves 12 de abril 2018, en la sala Hugo Balzo del Auditorio Nacional, Montevideo, Uruguay.



En un principio la propuesta musical de la cantante y compositora Juanita Fernández, prometía. Se presentaba como una investigación de varios años sobre el canto de algunos pájaros uruguayos que había dado lugar a la creación de un repertorio original basado en esa investigación. El resultado fueron once temas, la mayoría canciones, algunas con raíces folclóricas como la vidala, algunas más experimentales, algunas con un perfil jazzero. Todas con textos no demasiado interesantes ni demasiado profundos. Batería, teclado, contrabajo y canto formaron el núcleo sonoro del espectáculo, pero los pájaros no estuvieron. Ni en la música ni los textos. Tal vez sus sombras, como inspiración para expresar ciertos modos, como motivación para decir algo. Pero hasta ahí. Su sonidos apenas presentes en un par de momentos, pero más decorativos que artísticos. La estructura de sus cantos, la armonía de sus timbres y la cadencia de sus trinos, si es que allí estuvieron, lo hicieron de una forma tan velada o transmutada, que lo mismo hubiera valido cualquier otra fuente de inspiración. Como en un aceite ultra-procesado, da lo mismo su origen, si es oliva, girasol o maíz, pues ha perdido toda su esencia aromática original. En este sentido los Pájaros de Juanita Fernández están desdibujados. A veces antropomorfizados,  a veces destilados y algunas veces sin ser pájaros en absoluto. Y es que no todas las aves del recital son pájaros. De las once aves que dan nombre a los once temas del espectáculo, solo seis son pájaros (Zorzal, Sabiá, Viudita, Mirlo, Tordo, Hornero). Las otras cinco no lo son. Es el caso del Águila, el Tero, la Martineta, el Chajá y el Urutaú. Si bien en lenguaje coloquial es usual confundir pájaros con aves, como sinónimos, lo cierto es que biológicamente los pájaros son solamente aquellas aves del orden Passeriformes (dentro del cual a su vez se encuentran incluídas las aves cantoras). En fin, pájaros en un sentido general, pájaros como idea de canto, de música. Podríamos aceptarlo de ese modo como una licencia de la artista. Pero si vamos a tomar ese rumbo, entonces podríamos hundirnos un poco más en la especulación e imaginar que la artista pretendía transformar a todas estas aves, pájaros o no, en aves cantoras cantando en su música. Pura metáfora, por supuesto. Una noche que prometía ser musicológicamente más rica, con un acercamiento estético (y hasta científico) tal vez diferente al mundo de las aves. Pero así y todo una noche interesante, sobre todo por la presencia carismática de su protagonista, Juanita Fernández, artista multi-instrumentista y talentosa.

Finalmente una mención al nombre de esta artista que se inspira en los pájaros, y que curiosamente lleva el mismo nombre de una canarita, aquella a la que Alfredo Zitarrosa le dedicara una de sus más sentidas canciones, "Dulce Juanita".







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