Beethoven Schubert La conexión vienesa

Sobre el concierto de la #OSSODRE, "Beethoven y Schubert: La conexión vienesa."

Las libertades están para tomarlas. En ese sentido debemos aplaudir al maestro Diego Naser por atreverse a proponer un espectáculo diferente, en un género tradicional, que usualmente se ciñe a formatos conservadores. Sin embargo es un detalle de cierta importancia que una buena idea no garantiza por sí sola que se ejecute de la forma más adecuada. La idea muy legítima del director fue reunir a dos compositores que a pesar de admirarse mutuamente y compartir la misma ciudad y la misma época nunca llegaron a conocerse personalmente. Sin embargo esa comunión de dos gigantes de la música europea, que prometía ser grandioso, terminó pareciendo más un pastiche mal ensamblado y carente de sentido.



El concierto comenzó con una versión grabada del Lacrimosa del Requiem de Mozart. Pero si uno está esperando el concierto de una orquesta en vivo, no suena de lo más acertada una grabación. Con todo, este inicio inesperado se justificó apenas el director Diego Naser, cual maestro de ceremonias, nos situó en el funeral de Beethoven, en el que un joven Franz Schubert habría ayudado a cargar el féretro. Como si fuera la película "La amada inmortal," el director comenzó por la muerte de Beethoven para luego retroceder y llevarnos al comienzo de la vida de Beethoven ejecutando el primer movimiento de la séptima sinfonía. Una interpretación biográfica, como si el primer movimiento de la sinfonía nos contara sobre momentos felices y más inocentes de la juventud del compositor. Sin embargo el contraste no funcionó. Y es que carece de verdadero valor dramático que luego de crear una atmósfera lúgubre sin desarrollo, se pretenda saltar sin más a uno de los momentos más vitales y luminosos en toda la música de Beethoven. Resulta cuando menos en una narrativa forzada por cuanto carece de los elementos previos que generen real motivación de cambio y contraste. En su lugar, esta introducción tenía todo el carácter de un preludio que invitaba a seguir y desarrollar el clima apenas iniciado. De modo que todo parecía anunciar la oscura y profunda sinfonía inconclusa de Schubert, incluyendo el elemento simbólico de aquel compositor llevando al primero. Pero no fue así, un ejemplo fallido de implicación - realización.

Terminado el primer movimiento de la séptima sinfonía de Beethoven, el director leyó el testamento de Heiligenstadt*, la desgarradora carta que el genio de Bonn escribió en secreto a causa de su avanzada sordera. Si bien puede ser cuestionable interrumpir de este modo el torrente sonoro de una sinfonía, resultó aceptable en el contexto de esta propuesta con perfil biográfico. Máxime cuando al testamento le sigue de forma tan elocuente el majestuoso segundo movimiento de la misma sinfonía.

El problema mayor sobrevino cuando en tal estado de situación, y luego de leerse la carta a la amada inmortal, arrancó la sinfonía inconclusa de Schubert, que para colmo se vió interrumpida por el tercer movimiento de la séptima de Beethoven, para después pasar al segundo y último movimiento de la inconclusa y finalmente acabar con el cuarto movimiento de la séptima. Es decir que la hermosa, oscura y profunda sinfonía inconclusa de Schubert se vió desarmada, con un scherzo prestado que nada tiene que hacer en el medio, dejando al segundo movimiento complemente solo, siendo que pide a gritos estar inmediatamente a continuación del primero, como una continuación armónica y orgánica del anterior. Igualmente resultó un sacrilegio dejar sin continuidad los dos últimos movimientos de la séptima. Todo en el tercer movimiento de la séptima conduce indisociablemente a su cuarto movimiento. Por otra parte la vitalidad de la séptima y la profundidad de la inconclusa son complementarias, pero completamente ajenas como para hacerlas bailar en un juego alternado de luces y sombras. El resultado es que en esa pretensión de completar la inconclusa, se terminó por desvalorizar dos sinfonías que en estado natural son ambas maravillas de su género.

Más allá de apreciaciones personales, cabe destacar con justicia que la última palabra la tiene siempre el público y que esta noche el director y su orquesta terminaron largamente ovacionados en lo que puede interpretarse como un triunfo de la conjunción entre los impecables músicos de la #OSSODRE (con muy pequeñas y contadas excepciones) y el glorioso último movimiento de la séptima sinfonía de Beethoven. Todos los elementos aportaron a la totalidad de un espectáculo interesante y diferente, que sin embargo, estoy convencido, podría haber tenido un poco más coherencia.


Detalle del concierto:
Orquesta Sinfónica del Sodre, dirigida por Diego Naser, en el Auditorio Nelly Goitiño, 7 de abril 2018.
Mozart, Requiem, Lacrimosa (grabación)
Palabras sobre el funeral de Beethoven
Beethoven, Sinfonía Nº7, 1º movimiento
Testamento de Heiligenstadt
Beethoven, Sinfonía Nº7, 2º movimiento
Carta a la amada inmortal
Schubert, Sinfonía inconclusa, 1º movimiento
Beethoven, Sinfonía Nº7, 3º movimiento
Schubert, Sinfonía inconclusa, 2º movimiento
Beethoven, Sinfonía Nº7, 4º movimiento



.: Ambas sinfonías para escuchar en versiones de la Filarmónica de Berlín con dirección de Herbert von Karajan :.



*Fragmento del Testamento de Heiligenstadt

"¡Oh, hombres que me juzgáis malevolente, testarudo o misántropo! ¡Cuán equivocados estáis! Desde mi infancia, mi corazón y mi mente estuvieron inclinados hacia el tierno sentimiento de bondad, inclusive me encontré voluntarioso para realizar acciones generosas, pero, reflexionad que hace ya seis años en los que me he visto atacado por una dolencia incurable...

...porque estoy sordo. Ah! Como era posible que yo admitiera tal flaqueza en un sentido que en mi debiera ser más perfecto que en otros, un sentido que una vez poseí en la mas alta perfección, una perfección tal como pocos en mi profesión disfrutan o han disfrutado...

Pero que humillación, cuando alguien se paraba a mi lado y escuchaba una flauta a la distancia, y yo no escuchaba nada, o alguien escuchaba cantar a un pastor, y yo otra vez no escuchaba nada, estos incidentes me llevaron al borde de la desesperación, un poco más y hubiera puesto fin a mi vida – solo el arte me sostuvo, ah, parecía imposible dejar el mundo hasta haber producido todo lo que yo sentía que estaba llamado a producir, y entonces soporté esta existencia miserable – verdaderamente miserable, una naturaleza corporal hipersensible a la que un cambio inesperado puede lanzar del mejor al peor estado – Paciencia – Esta dicho que ahora debo elegirla para que me guíe, así lo he hecho...

Oh, hombres, cuando algún día leáis estas palabras, pensad que habéis sido injustos conmigo,  y dejad que se consuele el desventurado al descubrir que hubo alguien semejante a él, que a pesar de todos los obstáculos de la naturaleza, igualmente hizo todo lo que estuvo en sus manos para ser aceptado en la superior categoría de los artistas y los hombres dignos..."







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